Notas de prensa


“Cuando pisa el escenario, le convierte en un jardín de flamencos sentimientos. El aire de su soleá está empezando a cautivar a todo el mundo, hasta tal punto que tendrá el honor de mostrar su baile esta misma semana final de enero en el conocido City Center neoyorquino. Una gran definición del aire, un buen concepto del flamenco, y una gran humildad para una bailaora de gran futuro como Rocío Molina”   

 

Jacinto González - www.aireflamenco.com

 Aquella sensación que nos invade en contadas ocasiones de haber visto algo realmente importante

Rocío Molina es una joven bailaora de excepcional talento e inteligencia que con “El eterno retorno”, estrenado dentro del festival Málaga en Flamenco, ha fijado su frontera con imaginación y entrega, y ahora debemos juzgarla, por brutal que eso suene. Rebobinemos momentáneamente… Hace poco más de un año, en el prestigioso concurso de La Unión, esta señorita nos dejó boquiabiertos a más de uno con su estilo original y sus facultades, pero no pasó a las finales. Tan sólo cinco meses más tarde iba de figura en la serie de recitales del Festival USA con algunas máximas figuras como Sara Baras, Eva Yerbabuena, Enrique Morente, Tomatito, Gerardo Núñez, Belén Maya y otros. Dos meses después, en el Festival de Jerez en marzo de este año 2005 se presentó con un reducido grupo, cargando ella sola con un difícil programa de bailes largos, batas de cola igualmente largas y tal nivel que causó auténtico furor en la Sala de la Compañía: muchos salimos del teatro con aquella sensación que nos invade en contadas ocasiones, de haber visto algo realmente importante.                                              

 (Estela Zatania   - Septiembre de 2005 http://www.deflamenco.com/actuaciones/mef/index3.jsp )

“Con tan sólo veintiún años, Rocío Molina se ha convertido en una de las bailaoras del momento. Pese a su juventud, su carrera está siendo fulgurante con espectáculos como ‘Entre paredes’ y ‘El eterno retorno’, más su colaboración en ‘Los cuatro elementos’, en el cartel de los principales festivales flamencos. Con tan sólo tres años ya estaba subida en un escenario. Desde entonces, no se ha quitado los zapatos. La joven artista malagueña es consciente de que este mundo es complicado y nada se consigue sin esfuerzo. Así que, de momento, sus pretensiones no van más allá de disfrutar en el escenario y mantener la línea que tantos éxitos le está reportando. Su meta es perderse en ese mundo de sensaciones que, al bailar, la hace totalmente libre.”                                                

(Carlos Sánchez. Sevilla, enero de 2006Flamenco World) http://www.flamenco-world.com/artists/rocio_molina/emolin19012006-1.htm

  EL BAILE COMO DIOS LO TRAJO AL MUNDO.                                                                                                                                         

La Juventud y el atrevimiento se presentaron anoche en le teatro Villamaría de la mano de la malagueña Rocío Molina. La bailaora presentó con Almario una propuesta sencilla, en la que acabó casi desnuda en cuerpo y alma sobre las tablas para bailar por puro placer al son de una fantasía musical. Tanguillos, tarantos, seguiriya, garrotín, bamberas y mentiras…Que bien canta José Valencia y Antonio Campos.  Ni por un segundo abandonó el escenario durante más de un ahora y cuarto de función, y desde que se enfrentó al espejo bajo el lema “Sé tú  misma” para ilustrar su montaje, la malagueña se despachó a gusto. Proyectó su baile actual y relató con ángel cómo se hacía en antaño. La gracia y la sal con la que adornó los tanguillos del siglo pasado subrayaron su ingenio. Y si no se rebuscó tanto en las bamberas, pronto sorprendió a propios y extraños con unas bulerías personales del mejor calibre. Ahí Valencia se remangó, se secó el sudor y  proyectó unos tercios que aún resuenan por Jerez. Pero Molina cuya técnica es envidiable, tenía una idea más brillante y arriesgada la que le daba sentido a la obra: quitarse el traje para lucir su zapateado sin más ornamentos: fuera castañuelas, abanicos, la bata, el traje de volantes… Todo sobraba para la flamenca, unas mallas y a bailar hasta quedar descalza y desnudar casi por completo sus movimientos.  Tiempo y camino tiene por delante, pero dejo patente que es mucho más que una joven promesa del baile a la que la fortuna le ha sonreído y, como botón, anoche se desnudó para decirle al público así soy yo y este es el baile que me da vida. Sin florituras, ella sola.                                               

(David Fernández – Febrero de 2007Jerez)